Autor: Sonia

Oporto

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Oporto es una ciudad pequeña llena de encanto y belleza, sinónimo de buena comida y gente amable, algo que no se encuentra en muchas ciudades europeas. Y es que quién va a Oporto, casi siempre termina volviendo… Porque Oporto, llena de carácter, personalidad y una acento inconfundible, ofrece a su visitantes todas las maravillas de la historia, el arte y la gastronomía de la tierra portuguesa.

Córdoba

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Puente Romano de Córdoba sobre el Río Guadalquivir con la Mezquita de fondo

Córdoba es la tercera ciudad de Andalucía tanto por tamaño como por población, sólo por detrás de Sevilla y Málaga en cuyo casco antiguo aún podemos contemplar hermosas edificaciones con elementos arquitectónicos de cuando Córdoba fue la capital de la provincia Bética durante el Imperio romano y del Califato de Córdoba durante la época musulmana, dando lugar a un entorno mágico del que se puede disfrutar hoy en día.

Santorini

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Santorini es la más incomparable y espectacular de todas las islas griegas. Los barcos se deslizan sobre su caldera, la alfombra del cráter de tinta negra con manchas de un límpido azul; en el fondo del mar se abre la boca del volcán, muda desde hace siglos; y mudos se quedan los visitantes a medida que se acercan hasta allí, boquiabiertos y estupefactos ante tanta increíble y solemne belleza.

Granada

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La Alhambra de Granada y Sierra Nevada desde el Mirador de San Nicolás

Granada es una de esas ciudades mágicas a las que uno no puede dejar de ir, al menos una vez en la vida. Granada tiene un pasado histórico envidiable: por ella han pasado íberos, cuyos restos más antiguos encontrados datan del siglo VII a.C., cartagineses y especialmente musulmanes, los que dejaron las huellas más visibles en la actualidad… No en vano fue la capital del Reino Nazarí de Granada entre los siglos XIII y XV, y no volvió a manos castellanas hasta que fue tomada por los Reyes Católicos en 1492.

Rodas

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Panorámica de la Isla de Rodas

La isla de Rodas, conocida por los griegos como “la esposa del sol”, es un auténtico paraíso lleno de historia, belleza y mitología. Cada una de las épocas ha dejado su sello en Rodas y ha inscrito un trazo en la geografía de la isla, en la blanca trama de la ciudad, en sus costumbres y en sus calles, y su posición estratégica detrás de las costas anatólicas y su clima sin igual -más de trescientos días de sol al año- hacen de Rodas uno de los destinos más visitados de las islas griegas. Famosa especialmente por el ausente Coloso de Rodas que una vez descansó sobre las pilastras de entrada a su principal puerto, Rodas cuenta con un paisaje de ensueño repartido entre el mar y la montaña, con fondos marinos transparentes como el cristal, interminables playas de finísima arena, acantilados y arrecifes, relieves abruptos como el de monte Atavyros y valles llenos de verdes hechizos, como el de Petaloúdes (o “de las mariposas”), donde en verano se congregan millones de lepidópteros.

Dubrovnik

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Vista aérea de la bahía de Dubrovnik y su fortaleza

Dubrovnik es una ciudad con industria turística propia. Tan impresionante como el cristalino azul del mar que lo rodea, el antiguo centro de la República Independiente de Ragusa atrae miles de visitantes durante todo el año. Cuando un extranjero piensa en Croacia, piensa en las orgullosas fortificaciones prístinas de Dubrovnik en conjunto sobre un fondo azul, en sus playas paradisíacas. Las portadas de folletos de viajes necesitan poco retoques. Dubrovnik tiene la crema de los hoteles de cinco estrellas de Croacia y atrae a las celebridades más notables. Con la apertura del teleférico al Monte Srđ y continuando la charla de un campo de golf, Dubrovnik se está expandiendo más allá de los lugares de interés del casco antiguo.

Atenas

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El emblemático Partenón, símbolo de Atenas

Atenas es una de esas ciudades en las que lo antiguo y lo moderno se mezcla armoniosamente. Un lugar ideal para que cualquier viajero pueda sentirse mimado y reconfortado. La capital griega no deja ningún deseo por cumplir. Su energía, su olor a mar, sus hermosas playas, su comida o el sinfín de oportunidades que uno tiene para sumergirse en la historia, la cultura, el arte o la mitología, son ingredientes clave para ello.

Tallin

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La noche cae en Tallin

Como la mayoría de las ciudades con más de ochocientos años de antigüedad, Tallin es un mosaico de zonas históricas. El orgullo y la alegría de la ciudad es sin duda su casco antiguo medieval, pero igualmente encantador es el distrito de Kadriorg, un retroceso a la época en que Estonia fue gobernada por los zares rusos. Además, hay otras áreas de Tallin perfectas para aquellos que quieran acercarse a la cultura y gastronomía de los países bálticos, o simplemente pasar tiempo al aire libre.