Atenas

atenas

El emblemático Partenón, símbolo de Atenas

Atenas es una de esas ciudades en las que lo antiguo y lo moderno se mezcla armoniosamente. Un lugar ideal para que cualquier viajero pueda sentirse mimado y reconfortado. La capital griega no deja ningún deseo por cumplir. Su energía, su olor a mar, sus hermosas playas, su comida o el sinfín de oportunidades que uno tiene para sumergirse en la historia, la cultura, el arte o la mitología, son ingredientes clave para ello.

atenas

Ágora de Atenas

De todas las ruinas de Atenas, el famoso “mercado” o punto de reunión social conocido como el Ágora es el inicio más adecuado para comenzar la vistia a la ciudad porque se destaca como testimonio vivo de la condición de cuna de la civilización occidental de la que goza la ciudad de Atenas. Fue, en días de Sócrates y Platón, el corazón de la vida pública, y entre las extensas excavaciones del sitio encontrará templos, una sala de conciertos y largas galerías con columnatas. Además, en el museo adyacente podrá observar hallazgos más pequeños pero no menos fascinante: no en vano los asentamientos en Atenas y sus consecuentes restos arqueológicos abarcan cinco milenios de historia.

atenas

Barrio de Anafiotika

Una buena manera de tener una idea de la vida de la gente de Atenas es pasear por Anafiotika, un barrio del S.XIX en la vertiente norte de la colina de la Acrópolis, al lado de la entrada del Ágora. Los albañiles que la construyeron procedían de la isla de Anafi, y fueron traídos aquí por el rey Otón I para construir su palacio. Situado por encima de Plaka, el centro de Atenas, y de la bulliciosa Monastiraki, el viejo bazar, Anafiotika parece estar lejos y constituye un remanso de paz en el que las buganvillas salpican las paredes encaladas y los gatos acechan caminos soleados, evocando la vida que dejaron sus primeros pobladores.

atenas

Templo Erecteion, Acrópolis de Atenas

Pero sin duda el lugar más emblemático de toda Atenas es la Acrópolis de Atenas, conocida como «la roca sagrada», es la joya de la Grecia clásica. Sus templos han maravillado al mundo durante siglos y han dejado constancia de la Edad de Oro de la capital ateniense (siglo V a.C.), cuando en ella confluían arte, riqueza y democracia. Sucedía todo bajo la batuta del estadista Pericles, a quien se debe esta maravilla monumental. Para visitar la Acrópolis conviene madrugar, por la afluencia de visitantes en Atenas todo el año y también por el calor en verano. Ascendiendo la colina desde la ladera sur, uno de los primeros vestigios que se encuentra es el teatro de Dionisio (siglo IV a.C.) –el más antiguo que se conserva–, donde hasta 17.000 espectadores presenciaban las obras de los trágicos Esquilo, Sófocles y Eurípides. Por encima de sus restos se avistan las murallas; fueron construidas no solo para defender, sino también para cimentar los desniveles de la colina. Tras atravesar el templo de Asclepio (dios griego de la medicina) y recorrer la columnata del rey Eumenes II, se llega al odeón de Herodes Ático (siglo II), otro teatro magnífico que aún acoge conciertos de música clásica y ópera, dada su envidiable acústica. Finalmente, en la zona alta de la Acrópolis de Atenas verá el Templo de Atenea Niké, el Erecteion y el Partenón.

atenas

Dolmades típicos de la cocina griega

Un museo arqueológico podría parecer un lugar poco común para almorzar, pero el menú en el nuevo Museo de la Acrópolis, está diseñado con una sorprendente relación calidad-precio para tentar a los Adultos atenienses y a los visitantes a subir al montículo y parar allí tras visitar las exposiciones instalaciones que el Museo Arqueológico de Atenas alberga en su interior. Tras bañarse en la cultura y la historia de la ciudad de Atenas, sumérjase también en su gastronomía: Comience con trucha ahumada; pruebe la ensalada de espinacas, albahaca y salami Lefkada, la típica moussaka (lasaña de berenjena) o los dolmades (arroz y carne envuelto en hojas de parra maceradas), seguido de una delicioso y típico yogur griego, que le darán las fuerzas necesarias para descender la colina y continuar con su visita por las calles de Atenas.

atenas

Vistas desde el Monte Lycabettus

Pero las mejores vistas de la ciudad de Atenas no se consiguen desde la colina de la Acrópolis: para obtener las mejores panorámicas, hay que subir al montículo de Lycabettus. El atardecer es el mejor momento para aventurarse hasta este pico abrupto. A 277 metros de altura, Lycabettus está muy por encima de Atenas, y ofrece una visión clara a través de la cuenca del Ática y el Egeo. Frente a la plataforma de observación se encuentra Agios Georgios, la pequeña capilla de estuco blanco de San Jorge. También hay una excelente cafetería, aunque los precios corresponden a la altitud.

atenas

Mercado Monastiraki

Finalmente, si le interesan las compras los domingos por la mañana nadie puede perderse en Atenas el llamado “Monastiraki”, el mercado de la Plaza Avissynias, donde encontrará un interesante revoltijo de objetos curiosos, desde libros hasta pinturas, ropa o antigüedades. Después, cruce la calle Athinas de Psiri, donde también hallará una gran cantidad de galerías de arte y tiendas vintage.

Deja una respuesta

Captcha *